¿Qué es Oh my God!?
Oh my God! es un blog creado por inspiración del Espíritu Santo de Dios, Él ha suscitado en nuestros corazones la necesidad de hacer este servicio de evangelización, para promover en nuestros hermanos una conversión personal, madura y continua a Jesucristo Nuestro Señor y Salvador, a través de dar a conocer nuestras vivencias como cristianos católicos practicantes, que hemos recibido la fe como herencia de nuestros padres, que nos ha llevado a acercarnos al amor de Dios.
En nuestra iglesia Católica, vivimos un camino de conversión, crecimiento y formación espiritual, sin dejar de lado la valiosísima experiencia de vida comunitaria que ha sido fundamental en nuestras vidas para vivir el amor de Dios, la misericordia y la caridad.
El Señor nos ha dado a cada uno diferentes talentos, diferentes carismas y como nos enseña en la parábola de los talentos: «Un hombre al ausentarse le deja a uno de sus siervos cinco talentos, a otro le deja dos y al tercer siervo le deja un talento. Los dos primeros siervos ponen a trabajar los talentos y al volver el amo le han multiplicado los talentos y al amo les expresa su gratitud y les deja los talentos para que los sigan administrando. Y les dijo: «¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré. En cambio, al que le dio un talento le dio miedo y lo escondió, cuando se presentó al amo le devolvió el talento y le dijo que como era un hombre duro que cosechada si sembrar ahí le tenía su talento, el amo lo llamo siervo perezoso y lo hecho». (Mateo 25, 14-30). Muchas maravillas han hecho y siguen haciendo muchos santos y hermanos en nuestra iglesia y ahora hemos sido nosotros exhortados por el amor de Dios a servir al buen Dios con los talentos, dones y carismas que nos ha dado, para ayudar a nuestros hermanos a crecer en la fe. Estamos convencidos que la obra es de Dios y nosotros somos sus siervos dispuestos a ser guiados por Él.
En este blog discutiremos temas que te ayudaran a fortalecer tu relación con Dios y aportaran a tu crecimiento personal, también tendremos invitados que podrán ayudarnos a conocer más disposiciones de nuestra fe y a darnos orientación en algunas situaciones cotidianas de la vida personal, familiar y social.
Dios nos invita como cristianos católicos a llevar un camino de conversión a través del encuentro personal con Jesús en la oración, la vida sacramental y comunitaria, para vivir la misericordia y la caridad al ejemplo del nuestro salvador Jesucristo.
La Santísima Virgen María con su ejemplo de discípula interceda por nuestra conversión y nos guíe en este camino de gracia a su hijo Jesucristo.
Mateo 25, 14-30
«Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente, el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.»
Su señor le dijo: «¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.»
Llegándose también el de los dos talentos dijo: «Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.»
Su señor le dijo: «¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.»
[24]Llegándose también el que había recibido un talento dijo: «Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.»
Mas su señor le respondió: «Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»
